Evita... la mamá de todos los pibes!!!

22 nov. 2008

 


Esta facinante mujer, Maria Eva Duarte, su nombre original; Eva Perón, como se la conoció después y finalmente, Evita, como la bautizó el pueblo, fue una figura que rompió todos los precedentes históricos y definió una modalidad para hacer política hasta entonces no se habia visto. Durante el breve período de su actuación, al lado de Perón, fue el centro de un creciente poder y se convirtió en el centro... el alma , del movimiento peronista, en su esencia... y en su voz. Adorada hasta el extremo y a la vez odiada por millones de argentinos, lo que jamás provocó fue la indiferencia ... y hoy quiero transcribir este fragmento donde ella se define asi misma, pues mis palabras quedan cortas para definir esta mujer que clasifica con sobradas condiciones a las 40 principales mujeres de la historia... los dejo con "Evita..."



Cuando elegí ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así.

Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y aún, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más que a Eva Perón. Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como "Evita".



Yo me les presenté así, por otra parte, el día que salí al encuentro de los humildes de mi tierra diciéndoles "que prefería ser "Evita" a ser la esposa del Presidente si ese "Evita" servía para mitigar algún dolor o enjugar una lágrima.
Y, cosa rara, si los hombres de gobierno, los dirigentes, los políticos, los embajadores, los que me llaman "Señora" me llamasen "Evita" me resultaría tal vez tan raro y fuera de lugar como que un "pibe", un obrero o una persona humilde del pueblo me llamase "Señora". Pero creo que aún más raro e ineficaz habría de parecerles a ellos mismos.

Ahora si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí: me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra "Evita" me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama "Evita" me siento con gusto "compañera" de todos los hombres.

Fragmento del libro "La razón de mi vida" escrito por Eva Perón en 1951.


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