Santander... Cama y política...

4 may. 2010

El General Santander

Francisco José de Paula Santander y Omaña, nació en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 2 de abril de 1792, fallece en Bogotá, el 6 de mayo de 1840. Era hijo de Juan Agustín Santander Colmenares y de su tercera esposa, Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez, esta introducción muy pequeña es para hablar de un aspecto casi desconocido del General Santander, pues no se resalta en sus biografías y es inexistente en algunas de ellas… Su vida amorosa…

Se consideraba un soltero empedernido sin embargo de sus amoríos de juventud a los 19 años, con una mariquiteña engendró a Manuel (1811), -cuando era secretario de la Comandancia de Armas de la provincia de Mariquita. En 1832 tuvo otro hijo varón, con una mujer soltera, Paz Piedrahita Sanz, llamado también Francisco de Paula, fue reconocido como hijo natural y años después, al igual que su padre, fue general de la República, por quien tuvo un sentimiento muy especial como le expresó a su hermana poco después de terminar esta relación “Hace dos meses que no voy donde la madre de Pachito. Esas relaciones no me podían convenir. He sufrido infinitamente con ellas. Pero, gracias a Dios, se acabaron y es necesario no ser más loco…”

En 1836, ya tenia 44 años, se casa con doña Sixta Pontón, una antioqueña de 21 años. El general la define antes de su boda “Ella tendrá defectos: no me importa. Lo que yo aprecio en ella es que pertenece a familia honradísima, que tiene modales, talento y sabe manejar una casa. Yo ya no estoy para buscar bellezas. Su orgullo se le acabará y espero que me cuide en mis males...”
Esto se puede comprobar en los retratos donde se observa a doña Sixta vestida como una monja. El matrimonio tuvo lugar en el templo de Soacha, el obispo de Antioquia, Juan de la Cruz Gómez Plata, ofició la ceremonia y el de Bogotá, Manuel José Mosquera, fue el testigo. En el brindis de su boda sentenció “…Hoy he pagado con toda mi voluntad este obsequio (matrimonio) a la naturaleza y un homenaje a la religión católica y a la moral publica” invitando posteriormente a los presentes a seguir su ejemplo.

Doña Sixta Pontón

El 20 de diciembre de 1836 nació su tercer hijo (primogénito de doña Sixta) quien murió a las pocas horas de su nacimiento siendo el primer cuerpo sepultado en lo que hoy se conoce en Bogotá como Cementerio Central. Posteriormente nacen sus dos hijas: en noviembre de 1837 nace Clementina Mercedes Digna Rosa Francisca Manuela Josefa y en febrero de 1839 su quinta hija Sixta Tulia de la Concepción Francisca de Paula Juana Manuela Agustina Valeria.

Doña Nicolasa Ibáñez

Llama la atención que su matrimonio con doña Sixta, según resaltan sus biógrafos fue realizado por conveniencia, pues el amor de su vida era conocido en el Nuevo Reino, su nombre… Nicolasa Ibáñez, quien era esposa de Antonio Caro. Este amor con doña Nicolasa de Caro, fue largo, intenso y complejo. Hasta el punto que el general exilia a Antonio a Europa con la excusa de la edición de una versión bilingüe de la constitución. En 1830 doña Nicolasa enviuda. Posterior a esto surge una anécdota famosa en el Nuevo Reino por la escena de celos iracundos cuando encuentra a José Ignacio de Márquez en casa de Nicolasa (Regalo del mismo Santander) el día del cumpleaños de ella, es entonces el origen de una enemistad que trasciende a lo político. Es Nicolasa, en ultimas, quien convence a Bolívar, para que Santander no sea ejecutado luego del atentado del 25 de septiembre. Durante el exilio de su amado se encargara junto con Arrubla de cuidar sus bienes.

Mientras todo esto sucedía la señora Pontón de Santander siente unos celos enfermizos despidiendo al fiel esclavo del General, por considerarlo el alcahuete de estos amoríos. 

El General y Nicolasa

Nicolasa, en 1836, devuelve a Santander la casa y la quinta Santa Catalina, para terminar sus días en Paris (1873), envuelta en ideales libertarios, por los que siempre luchó. Por su parte, Doña Sixta a la muerte del general, se torna educadora y promotora de una pseudo-comunidad conventual.

En cada post de este blog queda claro que, definitivamente los grandes hombres siempre han tenido una mujer fuerte, guerrera y valiente en su sombra, en este caso gracias a Doña Nicolasa Ibáñez, que impidió con coraje su ejecución, el general Santander es presidente al regresar de su exilio posterior a la muerte de Bolívar.

Cierro este capitulo resaltando que, uno de los detractores mas apasionados que tuvo el General Santander posterior a su muerte, fue Miguel Antonio Caro nieto de Antonio Caro y Nicolasa Ibáñez…

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