Hitler, ¿Un encantador de… Mujeres?

4 may. 2010


Buscando en la red sobre las mujeres que rodearon a Hitler y revisando muchos documentales que sobre su vida existen, llama la atención la fascinación que ejercía sobre ellas, al punto que muchas, eran quienes lideraban en sus familias el crecimiento del partido Nazi. Fueron muchas esposas de los altos mandos Alemanes quienes no permitieron que sus esposos realizaran críticas o se retiraran a tiempo; es más, en muchos documentales se logra vislumbrar que fueron mujeres quienes delataron a sus propios esposos cuando estaban a punto de denunciar o retirarse del partido…

En el terreno amoroso, parece irreal la cantidad de mujeres que pasaron por la vida de Hitler y lo más llamativo es que ellas no siempre cumplían con “los parámetros arios exigidos, con las virtudes domésticas o con el deseo del partido de mantenerlas alejadas del mundo laboral” que era lo que divulgaba nazismo. Es claro que todas poseían algo en común: la fascinación y la veneración ante las ideas de Hitler y por la persona del Führer como si fuese un Dios.


La primera relación que encontré data de 1914, fue corto romance con una muchacha llamada Helena Rückstein. Esta relación se terminó al inicio de la guerra Alemania contra Francia, el 3 de agosto de 1914, cuando Hitler ingresa al ejército. Al año siguiente, en un campamento, tuvo un affaire de sólo pocos meses con una campesina francesa y a la cual volvería a ver en 1940, cuando intercedió por su hijo detenido en Alemania.

Durante la primera Guerra Mundial, Adolf fue herido por el estallido de un obús y en el hospital conoció a una enfermera, Greta Schmidt, una de las mujeres con mayor influencia sobre el Führer, ya que le acompañó, fielmente, sin desfallecer, en los primeros tiempos de lucha animándole en los comienzos de su carrera política. Cuando realizaba sus conferencias, en Munich, Greta era quien hacia la propaganda, repartiendo a domicilio centenares de invitaciones que ella misma escribía. Cuentan que consiguió el dinero para pagar un anuncio en el "Münchener Illustrierte Zeitung". Esta mujer fue asesinada de un disparo por su exmarido antes que Hitler llegara al poder.

Posteriormente, se le conocieron dos relaciones, primero con Fräulein Grotzky, una rubia alta, que asistía a todas los discursos de Hitler y luego con una joven bávara llamada María Reiter, a quien conoció en Berchtesgaden. Ambas fueron efímeras y para esta época aparece en su vida su sobrina Ángela Raubal, Geli como sería conocida, hija su hermanastra, 20 años más joven que él. En 1925 Hitler no podía hablar en público, por lo que se retiró a la montaña, para escribir. Invitando a su hermanastra viuda para ayudarlo y ella acude con su hija.


Geli se convirtió en su gran amor, tan pronto como Hitler quien ya tenia 40 años, disponía de tiempo libre corría para estar a su lado. Fue una relación tormentosa; los celos estaban a la orden del día, cortándole su libertad. Fue su amante y al parecer era sometida a toda suerte de prácticas sadomasoquistas, por lo que ella para vengarse le fue infiel con su chofer y varios escoltas. Hasta el punto que en 1931, Geli no soportó más su jaula de oro y utilizando la pistola de Hitler se dio un tiro directamente en el corazón. Esto ocasionó un dolor tan grande a Adolf, que había que vigilarlo para hiciera lo mismo.


Todo indica que Geli, fue el gran amor de Hitler, pero se sabe también, que simultáneamente para 1926 conoció a Henriette, hija de Hoffman y más tarde esposa del jefe de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach con quien tuvo un corto romance. Aunque la intención de Henriette era conquistarlo como fuera, no lo logró. Al mismo tiempo aparece en la vida de Adolf, Eva Braun; una mujer muy discreta, quien tras la muerte de Geli, fue ganándose lentamente el afecto de Hitler y sin protestar hacia caso a todos sus caprichos y demandas como, no fumar en su presencia, bailar a escondidas convirtiéndose en una sombra “útil”… En su diario llegó a escribir: “... sólo me necesita para una cosa”. Eva Braun era una actriz de medidas perfectas, quien había nacido con un defecto congénito en sus genitales, por lo que Hitler la obligó a someterse a largas y dolorosas intervenciones quirúrgicas para que ella lo pudiera complacer, tan pronto considero que estaba solucionado el tema, el ginecólogo que operó a Eva fue "silenciado" en un raro accidente automovilístico.


En su larga lista también hay aventuras con mujeres famosas como la rubia y alegre Gretl Slezak, hija del cantante de opera judío Leo Slezak, la hoy legendaria Leni Riefenstahl, quien después del ascenso al poder de Hitler, gozó del su protección incondicional. Inga Ley, mujer de Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo, María Reiter-Kubisch, hija de uno de los fundadores de la socialdemocracia en Berchtesgaden, aparecen en la lista. También se encuentra Helene, esposa del famoso fabricante de pianos Bechstein, quien incluso consiguió que su marido prestara dinero al partido nacionalsocialista. Destacamos que de muchas de estas mujeres, Hitler consiguió no solo favores sexuales sino también que le donaran voluntariamente objetos de valor los cuales empeñó para financiarse.


La fidelidad de Eva en los últimos días del Tercer Reich se vio “recompensada”. Hitler finalmente se casa con ella el 29 de abril de 1945 y según él lo dijo a sus allegados por “los muchos años de fiel amistad”. El 30 de abril de 1945, según la historia oficial, el matrimonio se suicida.


Es llamativo que el concepto que Hitler tenia sobre las mujeres era muy pobre,  en marzo del 1942 dijo: “Una muchacha que tenga un niño y cuide de él es para mí más importante que una solterona. Los prejuicios sociales están en franco retroceso. La naturaleza se abre paso. Estamos en buen camino”. No estaba de acuerdo con el matrimonio creía que el hombre debía dejar su “huella” en cada mujer. Pero no olvidemos, que el poder es uno de los más potentes afrodisiacos y sea por cuestiones sexuales o por razones ideológicas, fueron estas mujeres quienes al rodear al Führer lo hicieron fuerte…

1 comentarios:

Juankmu dijo...

Mmm, si ese maldito animal pudo tener exito con las mujeres, entonces yo tmabién, jajaja